El Equipo es un «Ser Vivo»

Los equipos de trabajo son entidades vivas. Son seres emocionales con sus propias creencias, sus propios códigos de comunicación y sus diversas formas de hacer. El espíritu del equipo, su emocionalidad, tiene un gran impacto en su efectividad.

En las empresas, la pieza de la tecnología y la pieza cultural funcionan como la cara y la cruz de una moneda, se pueden diferenciar pero no se pueden separar. El motor de ambas piezas son las personas y el motor de las personas, lo que les lleva a la acción, son las emociones, no la razón. ¡Sin emoción, no hay acción!

En general, las empresas están más en la razón que en la emoción, lo que ocasiona la parálisis en el crecimiento y el desarrollo de los equipos de trabajo.

El departamento de Gestión del Cambio de ODM Cloudest reconoce a los equipos de trabajo como las entidades vivas que son, con sus emociones, con sus creencias, con sus códigos de comunicación y con sus formas de hacer.

Un equipo es mucho más que una simple colección de personas que aportan su contribución individual.

En los equipos, las personas se interconectan entre sí conformando una identidad, una dinámica, una visión compartida, unos comportamientos propios y un compromiso a un propósito común.

La persona es la unidad mínima que hace que el equipo se mantenga con vida y cada una de ellas multiplica, con la suma de sus energías individuales, la inteligencia relacional y el desempeño del equipo. A este hecho se le conoce como sinergia, fenómeno en el cual el efecto de la influencia o del trabajo conjunto de dos o más «agentes» es mayor al esperado.

 «Muchos de nosotros somos más capaces que algunos de nosotros, pero ninguno de nosotros somos tan capaces como todos nosotros»

ToM WILSON

En los equipos las personas funcionan como un todo, es decir, existen relaciones de interdependencia positivas entre ellas y cuentan con un entorno en el que apoyarse, alimentarse y les sustentarse. El espíritu del equipo, su emocionalidad, tiene un gran impacto en su efectividad.

El equipo (sistema) condiciona a las personas y cada persona, al mismo tiempo, condiciona al equipo. Para que un equipo sea productivo es de vital importancia que cada miembro, que cada persona que lo compone, sienta que aporta al sistema y que importa al sistema.

Los equipos son «seres» emocionales. Las emociones son altamente contagiosas y son las provocadoras de movilizar a los equipos a acometer acciones.

En determinados momentos, el clima en el que está inmerso el equipo no es el más apropiado e, intencionadamente, cualquier miembro del equipo puede aportar metacompetencias para generar el clima que sabe que  necesita el equipo en ese momento. ¡Si no cambia la emoción del equipo es complicado que cambie su acción!.

«Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos»

aLEJANDRO mAGNO

Las metacompetencias son actitudes o maneras de mostrarse. Son estados internos que contagiamos al equipo o, dicho de otra manera, son los sabores o aromas que le imprimimos deliberadamente a al equipo en su beneficio para viajar por el proceso de cambio.

Podríamos usar la metacompetencia de la alegría, para imprimir una energía de apertura; la de reto para imprimir una energía de ilusión y de acción; la de seriedad para imprimir una energía de reflexión y de atención o quizá la del humor si lo que queremos es imprimir una energía de distensión y acercamiento.

Cada miembro del equipo ha de estar atento a las señales para ofrecer en cada momento lo que el sistema (el equipo) necesite. Los lazos de afecto de las personas que componen los equipos provoca la unidad de sus miembros, el orgullo de pertenencia, el compromiso y el crecimiento exponencial de su desempeño y productividad.


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